En esta sección, tratamos de aportar algo de nuestra pequeña experiencia cicloturista. Ni mucho menos somos unos expertos, pero algo hemos aprendido. Como todo en esta web, sólo son opiniones personales y no nos hacemos responsables de los problemas que podáis tener por hacernos caso. Seguro que de algo os sirve.
Consejos generales
- Son muchas horas al día las que se pasan pedaleando así que, calma. Un ciclista de montaña ya sabe que hay que ir con cadencia, pero en un viaje cicloturista, aún hay que ser más conservador. Reserva siempre energías, que el camino es largo y aprende a descansar, que no pasa nada. No te quemes. Párate y disfruta del paisaje. Haz fotos. Habla con la gente, tendrás gratos recuerdos y aprenderás cosas de la tierra que visitas.
- No hagas demasiados planes. Las cosas NUNCA salen como las piensas. En el momento más inoportuno pincharás, se te caerá algo, te perderás, ocurrirá cualquier cosa que te obligará a cambiar de planes. No se trata de que seas un anárquico total, pero sé flexible, deja que las cosas vayan solas, confía en la Providencia. Al final no suele salir demasiado mal. Disfruta también de los malos momentos. Mantén los ojos abiertos para aprovechar las oportunidades que se te presenten y pide consejo a los habitantes sobre qué sitios ver.
- El número ideal de personas para viajar juntas, pensamos que es de cuatro, por lo siguiente:
- Hay que ser un alma solitaria y aventurera para atreverse a ir solo. Son muchos los problemas que podrías tener, aunque por suerte ya tenemos teléfonos móviles. Y encima tienes que cargar tú con todo. Ventajas: no hay peleas, decides tú siempre, no hay que adaptarse a nadie, no estás esclavizado, es más fácil que encuentres albergue y que te dejen llevar la bici en el autobús. También vas más abierto a todo lo que te rodea.
- Dos son pocas personas, pues una debe quedarse al cuidado de las bicis y la otra ir a donde corresponda, por lo que los dos están solos muchas veces. Además es peor si se discute, pues no hay nadie para mediar, la culpa siempre es del otro. Al menos puedes repartir peso y no es muy difícil ir al mismo ritmo.
- Tres también son pocas pues en el caso de antes, siempre se quedará sola una persona, lo que es un rollo. Si hay pelea, uno puede mediar, aunque lo malo sería que se pusiera de acuerdo con uno y dejaran al otro tirado. Observaréis que insisto en el asunto de las peleas; no es que estemos todo el día de broncas, pero hay muchas situaciones duras en las que surgirán discrepancias. Esto también forma parte del viaje. No todo son flores y felicidad, qué te creías.
- Cuatro está muy bien. Tiene de malo que puede resultar más difícil que todas vayan al mismo ritmo y que su idea del viaje sea la misma. Hay que considerar que el espíritu de un viaje cicloturista es distinto para cada uno. Pero en este caso sólo se trata de dar con la gente que sea como tú. Lo mejor de ser cuatro es que puedes separarte en grupos de dos, con lo que nunca nadie está solo. Y en caso de bronca, el grupo puede desmembrarse en dos partes (pero mejor que no pase esto). Algo malo es que en el autobús vas a tener problemas.
- Cinco todavía es aceptable, pero ya va siendo más difícil acoplarse y organizarse. Habrá que parar muchas más veces por averías o visicitudes de ese tipo. Lo bueno es que es divertido que haya variedad.
- Más de seis es un lío. Hay que estar pendiente de todos, tomar decisiones va a resultar complicado...
- Las fotografías son una parte importante del viaje. Son todo lo que te quedará aparte de tus volátiles recuerdos. Por eso, haz SIEMPRE que puedas fotografías de los lugares por los que pasas. En cuanto al material, con una cámara réflex, objetivo zoom 35-80 mm y filtros UV y polarizador harás fotos muy chulas.
- Mete en bolsas con cierre hermético todo el material. Lo tendrás más ordenado, protegido de lluvia o humedad, nada olerá mal y será más fácil encontrar lo que busques.
- En muchas ocasiones no podrás lavarte los dientes. Como somos gente educada y limpia, recomendamos usar chicles V6 para la higiene dental, que hay en todas las farmacias. Por cierto, verás que en los lavabos de caballeros de muchos bares, no habrá jabón. Sorprendentemente, si te cruzas con cuidado al de mujeres, ahí encontrarás y podrás lavarte las manos. España es así.
- Resulta utilísima la bolsa de manillar; apenas molesta y tienes a mano lo que más usas y lo pequeñito: mapas, libros, cámara de fotos, cepillo de dientes, carretes, pilas, linterna, ...
- Para el verano, lleva un saco de dormir ligero tipo momia. No vas a pasar frío y ocupará y pesará poco, lo cual se agradece mucho.
- Una idea para mantener fresca el agua es meter la botella dentro de la esterilla, pues ahí está aislada del sol que la calienta.
- Para los que lleven pedales automáticos, es muy aconsejable hacerse con unas zapatillas híbridas, que tienen la suela menos rígida. Podrás estar con ellas todo el día, sin molestias. Para descansar el pie, lleva unas chanclas de playa, que también te servirán para las duchas.
- ¿Llevo tienda de campaña? Pues no sé que decir. Depende de dónde viajes. En España y en verano, la usarás poco. Nosotros hemos cargado con ella en dos ocasiones y sólo la usamos tres veces, pero esas veces lo habríamos pasado mal sin ella. Es un seguro contra el frío, la lluvia o los insectos. Pero dormir al raso es un placer que no deberías perderte. En los campos de trigo recién segados se está de maravilla. Lo peor son los mosquitos, pero eso se arregla con un buen repelente.
- ¿Y llevo la comida? Buena pregunta. Lo cierto es que no es necesario. Difícil es que no puedas hacer una comida al día en un bar y comprar la necesaria para la otra comida. Nosotros sí que llevábamos: para el desayuno comprábamos el del día siguiente, y para comidas y cenas, teníamos el hornillo y pastas y arroz. Esto te da mucha independencia y seguridad. Pan y nocilla, vaya maravilla.
- Por cierto, ¿Cuánta agua llevo? Nosotros que somos del sur y estamos acostumbrados a la carencia de agua, quizá exageramos un poco. Yo llevo dos botes de 750 ml y mi mochila de agua, con 3 l. Eso suma 4.5 l. Pero es que es muy importante beber mucho, para no deshidratarse.
- ¿Todavías no tienes una mochila de agua? Pues no sé a qué esperas. Tres litros de agua fría que no se calienta. Espacio para guardar pequeñas cosas. Lo he usado hasta como almohada en las siestas. No incomoda la espalda, aunque pueda parecerlo, y puede protegerte en una caída. Es genial para jornadas largas en las que sea difícil encontrar agua. Sin embargo, en sitios húmedos, con fuentes cada pocos kilómetros realmente no es necesario. Prefiero llenar el bote cada vez con agua fresca. También puedes llegar a cansarte de llevarlo siempre encima, pero en ese caso lo agarras a las alforjas y a correr.
- Si de verdad no te quieres quemar, haz como nosotros, úntate por la mañana con crema de factor 60. Parece exagerado, pero no hace falta echarse más en todo el día y ya puede hacer sol, que no te quemas.
- ¿Qué bomba llevamos? Es una buena pregunta. Hasta hace poco nosotros éramos partidarios de llevar una de esas bombas de taller, bastante aparatosas pero muy eficientes. De un tiempo a esta parte hemos venido usando una mini-bomba de mano, que si bien no infla tan perfectamente como una de taller, consigue dar una presión bastante alta (hasta 3´5 Kg). Así que rectificamos, con una mini-bomba de buena calidad (ojo, no una de "todo a cien") sobra y basta para hacer un viaje con garantías.
- Para llevar el aceite, nada como los botes Nalgene que venden en Coronel Tapioca. Son resistentes, totalmente herméticos, seguros y también algo caros, pero merece la pena no arriesgarse. Con el aceite no se juega.
- Como norma general, jamás desprecies el consejo de una persona mayor. Algunos chochean, pero en seguida te das cuenta de si es así. Casi siempre aciertan en sus advertencias.
- Después de comer, échate una buena siesta. Es una locura salir a pedalear con todo el calor y el estómago lleno. Espérate dos o tres horitas antes de continuar.
- No te pases desayunando, glotón. A mí me encanta desayunar mucho, pero en mis viajes cicloturistas me obligo a comer poquito, pero parando a lo largo de la mañana para picar. Así mantienes un nivel de glucosa más uniforme.
- Cuida tu bici. Cada cierto tiempo, un poco de limpieza y lubricante harán maravillas. Basta con que prestes atención a la cadena, cambio, frenos y a todos los tornillos (ojo con los del transportín).
- Bebe continuamente. No esperes a beber hasta que tengas sed; la hidratación es fundamental para rendir (y mantener el buen humor).
- No olvides el papel higiénico ni la cinta americana, auténtica multiusos.
- ¿Crees que va a llover y no sabes si salir o no? Pregunta a un pastor. Nunca fallan en sus predicciones y suelen orientar bien acerca de distancias, pendientes y tipo de terreno.
Llevar la bicicleta en el avión...
...es una lata, pero puede hacerse con éxito. Hemos recopilado consejos que nos han dado y nuestra propia experiencia (de sólo dos vuelos por el momento), aquí los tenéis:
- Normativa de transporte.
Mira en la web de la compañía aérea la normativa de transporte de equipajes especiales, o pregunta cuál es su política al respecto. Algunas exigirán que vayan embaladas y todas, que las ruedas vayan deshinchadas para evitar su explosión durante el vuelo. Algunas cobrarán un suplemento adicional por equipaje especial (como VolareWeb, de 24€) o sobrepeso, y otras nada (como Aireuropa).
Siempre hay que avisar en el momento de adquirir el billete que se viajará con una bicicleta.- Embalaje y preparación de la bicicleta.
Como a nosostros nos interesa que nuestra bicicleta llegue a su destino en óptimo estado, lo más recomendable es llevarla bien embalada y protegida.
- Puedes conseguir una caja de cartón en una tienda de bicicletas. Existen bolsas especiales para el transporte de bicicletas, pero son bastante caras y no puedes deshacerte de ellas al llegar al destino.
- Tendrás que desmontar, al menos, los pedales y las ruedas.
- El manillar deberás girarlo para que quede paralelo al cuadro y la bicicleta esté lo más plana posible.
- Baja el sillín y deshincha las ruedas. Asimismo protege también las partes más delicadas como el cambio trasero, o los frenos.
- Cubre los radios para que no se aplasten.
- Puedes aprovechar los huecos que queden en la caja para meter una alforfa, el saco de dormir expandido para hacer de relleno protector, las herramientas (no puedes llevarlas de equipaje de mano, cuidado) y otras cosas.
- En la otra alforja puedes llevar el resto del equipaje, intentando que sea lo más pesado para que la caja no tenga sobrepeso.
- Cuando esté todo listo, pega muy bien con cinta adhesiva fuerte todos los cierres y las esquinas. Sé muy generoso o acabará abriéndose la caja o rompiéndose.
- Traslado al aeropuerto de origen.
Os contaré mi experiencia del traslado del centro de Madrid a Barajas:
En Madrid, por suerte, puede irse desde el centro al aeropuerto en metro. Antes de entrar pregunté al responsable de la estación si podía pasar con una caja grande, y me dijo que en horas de no mucha afluencia estaba permitido. Nos dejaron pasar por el portón para minusválidos y no hubo ningún problema. Para tirar de la caja, que es pesada y voluminosa, hicimos una especie de asa-bandolera con cuerdas, papel de bolas y cinta adhesiva, que hizo bien su función. Aconsejo que lleguéis muy pronto al mostrador de facturación, para ser los primeros y facilitar así todo. Los encargados estarán menos cansados y reticientes.
En el vuelo de regreso Venecia-Madrid, no tuvimos oportunidad de encontrar ninguna caja, así que simplemente giramos el manillar, quitamos los pedales, desinflamos las ruedas y cubrimos con trozos del aislante para dormir las partes más delicadas. En el momento de facturar el equipaje, etiquetaron las bicicletas y en el control de acceso a los andenes, una persona se las llevó. Volamos con la compañía VolareWeb, y en todo momento estuve viendo como trasladaban y metían las bicicletas en el avión con bastante cuidado.- La recogida en el aeropuerto de llegada.
A la llegada al aeropuerto de Roma (Fiumicino), recogimos las cajas por una puerta especial para el traslado de este tipo de equipajes. Llegaron al poco rato de bajarnos del avión y sin más desperfecto que algún agujero en la caja en la zona del eje de la rueda.
Al llegar a Madrid-Barajas, al no ir en cajas, directamente colocaron las bicicletas en la cinta giratoria. Afortunadamente, yo estava muy pendiente y mientras el encargado la depositaba en la cinta, yo estaba al otro lado recogiéndola para evitar algún desperfecto. Las montamos en el mismo aeropuerto, y ya en el metro, un guarda de seguridad nos indicó amablemente que podíamos llevar las bicicletas en el vagón hasta Nuevos Ministerios, donde debíamos salir. Así lo hicimos y hasta casa, dimos un agradable paseo por Madrid.Puedes consultar más información sobre la bicicleta en transportes públicos en la web Pedalibre. Asociación cicloturista de usuarios de la bicicleta.